.

.

lunes, 22 de agosto de 2011

una mandarina
nunca se llevo bien con las frutas
de su mismo àrbol
y de tanto balancearse en las ramas

un buen dìa se cayò
por la calle rodò
el agua probò

y se embarrò

pero llegò el otoño

y las hojas, que tambièn cayeron
fueron de su mismo color

y color de cielo atardeciendo

No hay comentarios:

Publicar un comentario